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13/8/10

Bebo y Chucho Valdes · Jazz Voyeur 2008




El maestro cubano del jazz latino, Bebo Valdés, pianista, arreglador, compositor y director musical, a sus 90 años de edad, presenta con Jesús Chucho Valdés (67), su hijo, el próximo sábado 25 de octubre en el Teatro Auditorium de Palma, su último trabajo discográfico, Juntos para siempre, dentro del marco del Jazz Voyeur Festival 2008.

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Old Man Bebo · 2007

Bebo Valdés, gigante de la música cubana, es uno de los últimos supervivientes de la época dorada de la música cubana de los 40 y los 50.

Tras el triunfo de la Revolución cubana, Valdés se exilia en Suecia, donde vive olvidado durante cuatro décadas ganándose la vida como pianista en los bares de los hoteles de Estocolmo.

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21/10/08

Old Man Bebo · 2007

Bebo Valdés, gigante de la música cubana, es uno de los últimos supervivientes de la época dorada de la música cubana de los 40 y los 50.

Tras el triunfo de la Revolución cubana, Valdés se exilia en Suecia, donde vive olvidado durante cuatro décadas ganándose la vida como pianista en los bares de los hoteles de Estocolmo.

Pero a partir del año 2000, tras su aparición en la película Calle 54, Bebo regresa de modo espectacular a los escenarios.
Old Man Bebo, que fue rodada a lo largo de siete años, en Cuba, Suecia, España y Estados Unidos, es la crónica de las vidas y las épocas de Bebo Valdés.

El director de esta película es Carlos Carcas, cineasta nacido en Miami en 1968. Hijo de exiliados cubanos, Carcas trabajó como operador de cámara en Calle 54, bajo la dirección de Fernando Trueba.
Además codirigió y editó Side B, un documental de 50 minutos acerca de la historia del jazz latino, y dirigió el documental musical Mira como viene, con el septeto del pianista español Chano Domínguez.


Old Man Bebo · Trailer




Old Man Bebo por Carlos Carcas

La primera cosa de Bebo Valdés que me llamó la atención fue su forma de escribir. Me recordaba a la forma en que escribía mi abuelo, algo que siempre he asociado con un tiempo y lugar determinados. Era “caligrafía antigua cubana”. Aquello y su sonrisa. Bebo siempre está sonriendo. Fue en el año 2000 y yo estaba trabajando de operador de cámara con Fernando Trueba en el rodaje de Calle 54. En aquel momento, Bebo no tenía ni idea de que estaba emprendido un viaje que le proporcionaría seis premios Grammy. Tampoco tenía yo idea que sería pasajero en aquel barco.

Calle 54 fue una droga potente, y después de trece días de rodaje, vagaba por las calles de Manhattan necesitando más. Fernando Trueba estaba entrando en otro estudio para grabar el álbum El arte del sabor con Cachao, Patato Valdés y aquel hombre tan simpático que tocaba el piano, el padre de Chucho. Teníamos una pequeña cámara de video y Trueba dijo, “¿Por qué no vienes y grabas algunas imágenes para usar en la promoción del disco?”. Sin saberlo, esos fueron los primeros fotogramas de Old Man Bebo.

Dos años después, mi amiga Silvia Delgado me llamó, como hacía cada vez que llegaba algo interesante a Madrid. “Carlos, Bebo viene a ensayar con El Cigala”. Inmediatamente pensé “Voy pa’ allá.”

Fueron los días de la grabación del álbum del Cigala Corren tiempos de alegría y la experiencia fue sublime. La combinación de la voz de Cigala y el piano de Bebo era algo completamente nuevo y al mismo tiempo sonaba como si hubiese existido siempre. Todos los que estuvimos en los ensayos y las sesiones de grabación nos quedamos alucinados. Aquello iba a ser grande. Iba ser una revolución. Y entonces…

No pasó nada
Cogí el material, lo guardé en la estantería y me olvidé— o casi. Sabía que había algo muy especial en aquellas cintas. Que algún día podría usarlo de alguna manera.
Cuando Fernando Trueba decidió grabar Lágrimas Negras, no lo pensé dos veces. No me importaba que nadie viera nunca lo que grabara. Necesitaba aquella droga musical.

Lo filmé todo. Horas de ensayo y todo la música que se grabó. De Madrid volamos a Nueva York para la grabación de los dos álbumes de Bebo de Cuba y después a Miami para las sesiones de Beautiful Music con Federico Britos. Fue un viaje mágico.
El resultado inmediato de ese metraje fue una película que edité llamada
La cocina de Bebo y Cigala. Más adelante salió otra pieza corta para el álbum Bebo de Cuba llamada Cuaderno de Nueva York. Y después, cogí las cintas y las puse de nuevo en la estantería.

Durante el tiempo que transcurrió desde Calle 54 hasta La cocina, llegué a conocer y a querer a Bebo. Si pasas cinco minutos con él y no le quieres al instante, es porque algo te pasa.
Como músico, Bebo es completo. No puedo contar las veces que le he visto sentarse al piano y, sólo para calentar, tocar Waltz for Debby de Bill Evans y de ahí saltar a la Danza No. 1 de Ignacio Cervantes y luego entrar en un boogie-woogie improvisando un solo increíble. Ya no puedo andar por Nueva York sin el sonido de su big band en la cabeza.

Para mí, Ecuación es la banda sonora de la Séptima Avenida de Manhattan. Y jamás olvidaré, durante un descanso entre ensayos en el 2002, su interpretación de la Danza Andaluza de Granados. Hay algo misterioso en su manera de tocarla, pero no se atreve a grabarla porque, en sus palabras, “Es una pieza muy difícil". Esto es una muestra de su modestia y de su respeto por la música.

Bebo es la definición de la palabra “caballero". Después de todas esas horas que pasaba escuchando sus historias, escuchando sus ideas sobre la música, empecé a ser consciente de que tenía frente a mi una pieza enorme de la música cubana del siglo XX. Por entonces apenas se había escrito o hablado sobre Bebo. Salvo para un puñado de entendidos, era totalmente desconocido. Todavía hoy no se ha hablado lo suficiente. Dentro de mí brotó un sentido de responsabilidad. Trueba estaba produciendo los discos y yo estaba ahí viéndolo todo con una cámara en la mano. ¿Qué iba a hacer con aquello?

Comencé a pensar en una película biográfica principalmente porque Bebo me tenía enganchado. Mi motivación principal era poder terminarla, grabarla en un dvd, sentar a Bebo, decirle “Aquí está tu vida” y pulsar play. Pero cuando empecé a investigar, con la ayuda inestimable de Rosa Marquetti, entendí que ésta película ya no era mía. Pertenecía a la cultura cubana.



Yo simplemente era un cazador de tesoros lanzándome al mar y volviendo a la superficie con unos trozos de historia que se habían arrancado de los libros y tirado por la borda. Una vez que las páginas estaban restauradas, lo único que tuve que hacer fue pegarlas de nuevo en su sitio. Y en el proceso de filmar la historia de Bebo, he podido redescubrir mis propias raíces cubanas y americanas, partiendo desde España, lo que me ha dado la distancia y la objetividad necesarias para distinguir con claridad lo más importante de esta historia: el amor de un hombre por La Música.
Carlos Carcas

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Bebo y Chucho Valdés · Jazz Voyeur 2008




El maestro cubano del jazz latino, Bebo Valdés, pianista, arreglador, compositor y director musical, a sus 90 años de edad, presenta con Jesús Chucho Valdés (67), su hijo, el próximo sábado 25 de octubre en el Teatro Auditorium de Palma, su último trabajo discográfico, Juntos para siempre, dentro del marco del Jazz Voyeur Festival 2008.

“Alguna vez pensé que no volveríamos a vernos..." -cuenta Bebo Valdés- "...y ahora tenemos la oportunidad de estar juntos y poder grabar lo que hacíamos en casa. Quizá sea una recompensa a todos aquellos años de incertidumbre”.
En las notas de presentación de Juntos para siempre puede leerse: “Este disco es un diálogo, un abrazo y también el legado de dos artistas que tuvieron que vivir separados más tiempo del que ambos hubieran querido. En este disco, Bebo y Chucho están ya, por fin, juntos para siempre”.



Juntos para siempre reúne a dos de los más grandes pianistas latinos de todos los tiempos. Bebo Valdés y Chucho Valdés, juntos en el estudio de grabación, interpretando a dos pianos, clásicos de la música latinoamericana (Tres palabras, Son de la loma, Sabor a mí, Lágrimas negras, La gloria eres tú, Perdido), del jazz (Tea For Two) y composiciones propias (Preludio para Bebo, Descarga Valdés, A Chucho, Rareza del siglo).

Un disco lleno de ritmo, melodía y amor a la vida que Bebo y Chucho presentaron el 9 de octubre en Casa de América de Madrid, antes de comenzar juntos una gira por España que les llevará el 23 de octubre a Barcelona, el 25 a Palma de Mallorca, el 30 de octubre a Zaragoza, el 1 de noviembre a Andorra, el 2 a San Sebastián, el 4 a Valladolid, el 7 a Madrid y el 15 de noviembre a Alcoy.


La comparsa (Ernesto Lecuona)



Bebo Valdés, piano · Chucho Valdés, piano


Bebo Valdés
Bebo comenzó su carrera profesional en la década de los cuarenta, como pianista de una de las orquestas más populares de la época, la de Julio Cueva, para la cual compone el mambo La rareza del siglo.
Pocos años antes, Cachao había cambiado el curso de la música cubana con su danzón Mambo. A Bebo le correspondió ser uno de los primeros orquestadores del nuevo género, vistiéndolo de lujo.

Bebo se suma a la orquesta de Armando Romeu en Tropicana. En poco tiempo, es asesor musical del célebre cabaret. El productor Norman Granz, entusiasmado por la reacción al jazz afrocubano en New York, le encomienda a Valdés en 1952 la primera descarga de jazz cubano que se graba en la isla. En esas fechas, la orquesta de Valdés, Sabor de Cuba, se escucha en la radio a lo ancho y largo de la isla, para deleite de los aficionados.

Al comienzo de los sesenta en México, Bebo es director musical del bolerista chileno Lucho Gatica. Va de gira por Europa con los Havanna Cuban Boys.

En Estocolmo, se enamora, se casa y durante más de treinta años permanece en un cierto anonimato, relegando su actividad musical a la participación en shows de una cadena hotelera internacional.

El 25 de noviembre de 1994, Bebo recibe una llamada de Paquito D'Rivera, invitándole a grabar un nuevo disco en Alemania. Tres días después, D'Rivera produce Bebo Rides Again, colección de clásicos cubanos y originales de Valdés, compuestos especialmente para la ocasión. El tiempo no pasa en vano; suena mejor que nunca: comienza una nueva carrera a sus setenta y seis años.


En el 2000 Bebo aparece en Calle 54 película del español Fernando Trueba, con quien colabora también en la banda sonora de dicho film.
En el exitoso disco de Calle 54 publicado posteriormente, junto a Bebo Valdés figuran otros grandes nombres del jazz latino como Tito Puente, Eliane Elias, Jerry González, Michel Camilo, Paquito D'Rivera, Cachao...

Otro trabajo de Bebo ha sido Lágrimas negras, afortunada reunión de este exquisito pianista con el cantaor Diego el Cigala, propiciada tembién por Fernando Trueba. Lágrimas Negras obtuvo un Grammy Latino y ha sido publicado con enorme repercusión en todo el mundo.


Lágrimas Negras (Miguel Matamoros)



Bebo Valdés, piano · Israel López Cachao, contrabajo


Chucho Valdés
Nació en Quivicán, Cuba, en 1941, hijo de Bebo Valdés, destacado pianista y compositor cubano. A los tres años comienza a tocar el piano de oído y a los cinco ya recibe clases del profesor Oscar Muñoz Boufartique. A los ocho años ingresa en el Conservatorio Municipal. A los 15, crea su primer trío de jazz y un año después forma parte de la Orquesta Sabor de Cuba, dirigida por su padre hasta el año 1961.

En 1963, graba su primer disco, Chucho Valdés y su Combo, al mismo tiempo que toca el piano en la Orquesta del Teatro Musical de La Habana. En 1964 se incorpora a su combo el cantante Amado Borcelá, Guapacha, y juntos abren un nuevo camino en la música popular cubana. Fue como el preámbulo de Irakere, ya que en este combo también estaban Carlos Emilio Morales, guitarra y Paquito D'Rivera, saxo y clarinete.

En 1967 se funda la Orquesta Cubana de Música Moderna y Chucho, junto con Carlos Emilio y Paquito, pasan a formar parte de ella. En 1970, dirige un quinteto que debuta en el Festival de Jazz Jamboree en Polonia. Aparece por primera vez entre los cinco mejores pianistas de jazz en el mundo junto a Bill Evans, Oscar Peterson, Herbie Hancock y Chick Corea.

En 1972, graba el disco Jazz Batá y después incorpora a su grupo metales y batería, fundando Irakere, el grupo más importante en la historia de la música cubana en la segunda mitad del siglo XX.
La primera versión de Irakere se mantuvo hasta el año 1980. Luego de ese período pasaron por el grupo figuras que después alcanzaron renombre internacional. Irakere fue el primer grupo cubano que ganó un premio Grammy en 1980.

Chucho ha realizado giras por más de 50 países, ha grabado de 52 discos. En 1996 Chucho se une al joven trompetista Roy Hargrove y fundan la banda Crisol junto con otros músicos importantes de Puerto Rico, Estados Unidos y Cuba. Graban un disco titulado Habana, con el cual obtuvieron un Premio Grammy.

A lo largo de su carrera Chucho ha tocado con las principales figuras de la escena musical y con las orquestas del Lincoln Center Big Band, Village Vanguard Orchestra, John Clayton Big Band y la Orquesta de Machito. En 1997 recibió el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de Victoria, Canadá.

En 1998 y sin abandonar Irakere, Chucho fundó un cuarteto con un concepto musical muy diferente donde el piano llevaba la voz cantante y con el que ha grabado cuatro discos en el sello Blue Note. Los cuatro fueron nominados y dos de ellos ganaron el premio Grammy.

También ha grabado en solitario tres discos bajo el mismo sello discográfico, de los cuales dos fueron nominados para los Grammy; y, para el sello Egrem un disco de solo piano, con todas las obras de su autoría, llamado Canciones Inéditas por el que también recibió un Premio Grammy.

Hasta ahora, cuenta con cinco premios Grammy y 14 nominaciones, además de estar inscrito en el Hall de la Fama del Jazz Latino, de recibir el Premio Nacional de la Música en Cuba, el Doctorado Honoris Causa en Artes en el Instituto Superior de Arte de La Habana, la Distinción al Mérito Pedagógico en el Instituto Superior de Arte y la Medalla Félix Varela que es la máxima distinción de la Cultura Cubana.
Ahora prepara la grabación para su ópera Obatalà.

Información:
Material de prensa Jazz Voyeur Festival.





Lectura recomendada:
Entrevista a Bebo Valdés >>>