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22/5/08

Horacio Malvicino Jazz Quinteto · 1964

Horacio Malvicino Jazz Quinteto · 1964




Una audición de radio

Grabación realizada en directo en el Auditorium de Radio Municipal de Buenos Aires, durante la emisión de sus programas en el mes de abril de 1964.
El saxofonista del grupo, Horacio Chivo Borraro, recuerda los detalles de aquellas sesiones en las notas que acompañan esta edición del sello Melopea.

"Cierto día de principios de 1964 suena mi teléfono y al atender el llamado oigo una voz harto conocida.
-Chivo, me llamaron de Radio Municipal para que haga una serie de audiciones de jazz, ¿venís?
Era la voz de Horacio Malvicino. Y ése fue el paso inicial de este cd.

Por ese entonces trabajábamos en Canal 11 (hoy Telefé). Malvicino era director musical del canal y dirigía la orquesta estable. Yo estaba en la fila de saxos y el Oso Picardi y Mojarra Fernández en percusión y contrabajo, respectivamente.
A Horacio yo lo había conocido a los pocos días de su llegada a Buenos Aires, desde Concordia, su ciudad natal. Al poco tiempo ya habíamos trabado una amistad que rápidamente trascendió lo exclusivamente musical. Había venido para estudiar medicina y se costeaba sus estudios con la guitarrra.

(Curiosamente, era lo mismo que yo estaba haciendo con arquitectura y el clarinete). Además de ser un notable músico de jazz, era un virtuoso del instrumento. Por esa época yo me destacaba con el clarinete (el saxo tenor comenzó para mí recién un par de años antes de esta grabación) y fue así que comenzamos a tocar juntos en innumerables jam-sessions, conciertos y grabaciones, en muchos de los cuales se nos unía Lalo Schifrin, que todavía no había partido para EE.UU.

Recuerdo un hecho gracioso de aquellas épocas. Yo vivía, en ese entonces, en la calle Callao, y Malveta (como le decimos sus amigos) tocaba en Radio Belgrano, que quedaba en Posadas y Callao. Cuando yo me enteraba de que tenía audición, salía a mi balcón del cuarto piso y lo veía pasar por la vereda de enfrente rumbo a la radio. Invariablemente miraba para arriba y nos saludábamos con la mano. Pero lo gracioso del asunto es que pasaba con la guitarra envuelta en un trapo (sic), agarrada por el mango y arrastrándola por el piso, como un chico arrastrando su autito de juguete. ¡Qué personaje!, pensaba yo, riéndome al verlo.



Pero volvamos al tema. Horacio pensó que con el Oso y Mojarra ya tenía batería y bajo. Picardi era un percusionista de primera línea que además de tocar jazz incursionaba a menudo en recitales de percusión o de obras clásicas. Mojarra, a su vez, era uno de los músicos más versátiles que he conocido. Aparte de dominar su instrumento, era capaz de tocar bien cualquier cosa, desde una zarzuela hasta un tema de jazz, lo cual no es poco.

La sección rítmica estaba asegurada. Faltaba un pianista. Después de varios cabildeos, le pregunté:
–¿Qué te parece Giacobbe?
–¿Giacobbe? ¡Excelente! –me contestó. Y así fue que Santiago Giacobbe ("el tío", como lo llaman los músicos) se unió al conjunto. Santiago era un excelente pianista, profesor de piano, que alternaba sus clases con recitales y jam-sessions.

Habíamos tocado juntos muchas veces. Era un músico de un gusto exquisito. Y así quedó formado el quinteto. Nos juntamos un par de veces en la casa de nuestro común amigo Carlitos Tarsia –a quien el jazz argentino le debe tanto– para ensayar algunos temas y tocar juntos un poco. Y en lo que se refiere a ensayos, eso fue todo.

Nos encontrábamos en la radio diez minutos antes de la audición, se elegían los temas y "duro y para adelante", como dicen los músicos (no en vano Igor Stravinsky dijo una vez que el mundo de los músicos de jazz era un mundo totalmente diferente al del resto de los músicos). Por suerte no agregó: "Al resto de los músicos normales", aunque posiblemente lo haya pensado.

Todos tocábamos dentro del mismo estilo, nos gustaba el jazz actual, aquel que venía de Gillespie, Parker o Coltrane, entre otros. El estilo al que el jazz de hoy ha regresado (si es que alguna vez se fue) luego de incursiones en el free jazz, y otras formas de música aleatoria.

Es decir que lo que en este disco suena está tan vigente como si se hubiera grabado ayer. De cualquier modo, la última palabra la tienen –como siempre– ustedes, los que compran discos, los que van a conciertos, en fin, aquellos gracias a quienes el artista puede exhibir su obra. Y como siempre nos han aplaudido (por eso es que continuamos tocando), creo que en esta ocasión también nos van a aplaudir, mentalmente, sentados frente a su compactera y con este cd sonando. Gracias.

Y deseo terminar esta nota agradeciendo, en nombre de Horacio Malvicino, el mío y del resto de los músicos, a Julio Alvarez Vieyra, impulsor que hizo posible la concreción de este disco."
Horacio Chivo Borraro


Los temas

1. Misty · Errol Garner
2. Todo lo que tú eres · Jerome Kern
3. Cartas a mi amada · Victor Young
4. Improvisaciones sobre blues
5. 3x4=5 · Horacio Borraro
6. Yesterdays · Jerome Kern
7. Caravan · Tizol-Ellington
8. Abrázame · Duke Ellington
9. Tune Up · Miles Davis




Los músicos
Horacio Malvicino guitarra eléctrica
Horacio Chivo Borraro saxo tenor
Santiago Giacobbe piano
Mario Mojarra Fernández bajo
Rolando Oso Picardi batería
Oscar Alem bajo en tema 9

Locución: Laura Barros
Técnico de grabación: Ernesto Carrillo
Reacondicionamiento digital y masterización: Mario Sobrino
Arte y diseño original: Raúl Peyrás
Producción: Discos Melopea. Buenos Aires 2004.

Material original perteneciente al archivo personal de grabaciones de Julio Alvarez Vieyra realizadas en Buenos Aires entre 1962 y 1965.





Nota del productor

Tuve la suerte a mis 17 años de actuar como sesionista de grabación de la orquesta de Horacio Malvicino ... Es algo inolvidable para mí, porque además de calmar mi fanatismo adolescente por querer estar en cuanta grabación hubiere, fue una precoz experiencia participar con mi guitarra en una sección rítmica potente, que incluía además cuerdas y metales...

Luego tuve la oportunidad de seguir grabando con Horacio, pero haciendo arreglos orquestales para algunos de mis discos personales... Siempre admiré su finura a la hora de arreglar, y también su manera de tocar guitarra... a pesar de que siempre sentí la ausencia de que no registrara álbumes como intérprete del instrumento.
Su discografía es una mixtura de álbumes solistas de característica orquestal con repertorio internacional, y los trabajos como integrante de agrupaciones de Astor Piazzolla. Dos extremos.

¿Dónde está el álbum que nos muestre a Malvicino improvisando a la "viola" en su apogeo y con temas jazzísticos interpretados junto a gente de su talla y generación?
Pues ahora aquí está, señores, este álbum... Horacio Malvicino Quinteto.
Estoy muy feliz con mi obsesión de rescatar las cosas más nobles de la Música Popular Argentina.

Gracias a la iluminada idea de Julio Alvarez Vieyra, que hizo registrar estos momentos.
Los músicos que integran este quinteto tienen todos carta de presentación de lujo... por su trayectoria... por su sensible y original manera de hacer música...
Gracias a todos. Sinceramente,
Litto Nebbia

23/2/08

Un trompetista de Buenos Aires · 1987

Roberto Fats Fernández · Un trompetista de Buenos Aires · 1987




El primer álbum de Roberto Fats Fernández, grabado en Buenos Aires en 1987, con la colaboración de una amplia representación de músicos de la escena del jazz argentino, fue producido por Litto Nebbia, quien además firma el texto que sigue a continuación.

Roberto Fats Fernández comenzó a tocar su trompeta a los 17 años junto al legendario grupo The Georgian's Jazz Band.
Luego pasó a integrar el quinteto de Leandro Gato Barbieri y el grupo Sanata y Clarificación de Rodolfo Alchourrón.
También ha integrado las orquestas de Jorge Anders y Bubby Lavecchia.
En los Estados Unidos ha tocado junto al notable trompetista Roy Eldridge, pasando por la orquesta de Ray Charles y los combos latinos de Eddie Palmieri, Ray Barreto y Larry Harlow.

Como músico sesionista ha intervenido en la grabación de más de 300 LPs, destacándose entre ellos en la faz jazzística, registros junto a Lionel Hampton, Paquito D'Rivera ó Michal Urbaniak.
Ha realizado jam sessions junto a Chick Corea, Randy Brecker y Larry Coryell.

Es verdad que la música habla por sí sola. Pero también es verdad que los prejuicios clasifican y distancian a veces a la música sin ninguna razón.
Este no es un disco de jazz. Mucho menos de rock.
Es un disco de música sana, interpretado por uno de los mejores solistas de trompeta que tenemos en nuestro país.
Roberto Fernández es un músico notable tanto en sus improvisaciones como en la interpretación de melodías.
A pesar de su larga trayectoria y experiencia discográfica, este es su primer disco como solista.

Su trompeta ha sonado en algún viejo disco de Los Cinco Latinos, pasando por Los Shakers, y hasta con la orquesta de Ray Charles.
Todos los músicos que hemos servido de tapiz para su condición de solista, hemos disfrutado enormemente con la grabación de este álbum. Un disco sin ataduras ni géneros.
Claro que con espíritu jazzístico.
Que más puedo decir antes que Ud. lo escuche?
Nada más que tengo una enorme alegría de que aparezca el primer disco del querido Gordo Fernández como solista.
Sinceramente, Litto Nebbia.

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Fats Fernández por Jimmy Owens

Siendo trompetista y flugelhornista de jazz y viajando siempre a diferentes países, estoy constantemente en la búsqueda de buenos músicos de jazz. Músicos que han desarrollado la verdadera esencia de lo que yo siento es la gran música de jazz americana.
Esta esencia es expresionismo personal y comunicación.

En una gira por Buenos Aires escuché tocar a Roberto Fats Fernández; y más tarde escuché una grabación de esos temas.
Quedé realmente impresionado por su hermoso sonido en la trompeta y el flugelhorn, un sonido verdaderamente cálido, con una técnica capaz de tocar en todos los registros con ese sonido envolvente.
Pero lo más importante de todo fue su sentimiento para la música. Este sentimiento lo muestra a sí mismo en cada tema de este álbum. Los temas del álbum están en todos los estilos posibles.

Escuchando la grabación comencé a sentir el mensaje de Fats Fernández. Su simplicidad melódica va adherida al respeto por la melodía.
Me sentí realmente comunicado por su personal expresión.
Escuchemos la trompeta de Fats en la hermosa canción de Freddie Hubbard Yesterday Dreams y su trabajo vocal en Cuando yo me transforme; las frases melódicas que brotan de su alma en Amores de estudiante y Volver de Gardel y Lepera, y el especial sentimiento rítmico que él logra tocando la melodía en el tema de Nebbia Después del casamiento.

Si Ud. escucha cada tema de esta colección, escuchará una cantidad de músicos expresándose. Los temas compuestos por Litto Nebbia, ayudan a Fats y a los demás músicos a mostrar sus sentimientos personales, logrando a través de esta música una comunicación total.
Cada día vemos más, cómo el jazz americano se ha transformado en una subcultura en otros países, llevando a músicos locales a encontrar su propia expresión respecto a la música de jazz.

En mis viajes le cuento a la gente, que el jazz es el latido del corazón del mundo. Así escucho que Roberto Fats Fernández en este álbum y en los muchos que vendrán luego, ha capturado realmente la esencia del jazz americano.
Él nos ha mostrado su personal expresionismo y se ha comunicado realmente, con todo el que escuche. Gracias Fats.

Jimmy Owens
Trumpet, Composer, Educator
New York. 15 May 1987.

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Un trompetista de Buenos Aires · Ficha Técnica


A
Después del casamiento · L.Nebbia
Navarro, piano. Franov, bajo. Fattoruso, batería. Nebbia, sintetizadores. Cutello, saxo. Fernández, trompeta.
Sueños de ayer · F.Hubbard
Dalto, piano. Williams, batería. Nakamura, bajo. Urbaniak, violín. Mintzer, saxo. Sandy, percusión. Fernández, flugelhorn.
Canción para el Timoteo · Nebbia/Fernández
Nebbia, piano. Franov, bajo. Fattoruso, batería. Tejera, percusión. Larumbe, sintetizador. Fernández, trompeta y fluegelhorn.
El gran vernissage · L.Nebbia
Nebbia, piano DX7. Minichillo, batería. Fernández, trompeta.

B
Sólo se trata de vivir · L.Nebbia
Nebbia, sintetizadores. Fernández, flugelhorn.
Cuando yo me transforme · Ingaramo/Nebbia
Ingaramo, piano. Franov, bajo. Fattoruso, batería. Nebbia, sintetizadores y canto. Fernández, trompeta y canto.
Café y ensaimadas · L.Nebbia
Nebbia, sintetizadores. Navarro, piano. Franov, bajo. Fattoruso, batería. Fernández, trompeta.
Amores de estudiante · Gardel/Battistella
Volver · Gardel/Lepera
López Furst, piano. Nebbia, guitarra y DX7. Fernández, trompeta.



Teclados
Jorge Navarro, Jorge Dalto,
Baby López Furst,
Juan Carlos Ingaramo,
Horacio Larumbe, Litto Nebbia.
Percusión
Cacho Tejera, Sandy Nakamura.
Violín
Michal Urbaniak
Bajo eléctrico
César Franov
Contrabajo
Terno Nakamura
Saxo tenor
Bobby Mintzer
Saxo alto
Jorge Cutello
Guitarra
Litto Nebbia
Batería
Buddy Williams, Osvaldo Fattoruso,
Norberto Minichillo.
Trompetas y flugelhorn
Roberto Fats Fernández

Producido por Litto Nebbia para Melopea Records.
Arreglos y dirección: Litto Nebbia (exceptuando Sueños de ayer y
Café y ensaimadas, arreglados por los músicos que intervienen).
Este álbum fue grabado durante 1986 en Estudio Buenos Aires Records, con la asistencia técnica de Mario Sanguinet y Mario Altamirano; exceptuando Sueños de ayer que fue grabado en New York por Mark Hood.
Foto portada: Olkar Ramírez. Publicado por Interdisc.
Buenos Aires 1987.



"Encontrar un sonido propio, ésa es la cosa. Un músico tiene un camino, algo que encontró mamando la teta de todos los músicos que tocaban mejor que él, de todos los que escuchó y de todos con los que tocó. Yo traté de arrimarme siempre a los que sabían más y de aprender, y mi sonido es mi historia. A mí me llaman más por eso que por otra cosa. Yo tengo una técnica razonable, decente, pero no apabullo a nadie. Lo que Dios me dio es una versatilidad linda, ¿no?"
Fats Fernández 1993

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Un día en la vida de Roberto Fats Fernández

Reconocido mundialmente como "la trompeta argentina del jazz", el músico es ciudadano ilustre del barrio de La Boca y ahí, en la esquina de Brown y Olavarría, espera en una mesa de bar.



"Acá vengo siempre, me queda a la vuelta. Es el punto de encuentro de muchos artistas, escritores, periodistas, gente muy interesante. Yo soy bien del barrio. Nací en Olavarría 60, a media cuadra del Riachuelo. Mi paisaje infantil fue el mismo que inmortalizó Quinquela Martín. Y fue acá nomás donde, a los 7 años, me cautivó por primera vez el sonido de una trompeta. Recuerdo que me acerqué a la banda y lo miré al trompetista. El músico, al rato, me prestó la trompeta para ver si le podía sacar sonido. Yo hice el intento y, bueno, logré algo, un sonido que se produce por vibraciones. Pero sin tener idea de nada. La cosa es que el músico me explicó que lo que yo había hecho no era fácil y me dijo que tenía condiciones", recuerda con emoción Roberto Fats Fernández, un músico excepcional que asegura haberse formado en la universidad de la vida.

Es autodidacta; su padre –español– fue tonelero en Mendoza; su madre, ama de casa y "hacía los ñoquis más ricos". El músico comenzó tocando en su parroquia, San Juan Evangelista, y cuando quiso darse cuenta, estaba dando conciertos y charlas en Nueva York.

"Nada fue mágico, sino el fruto de mucho estudio y concentración. Yo voy por la calle tarareando, trabajando ideas para hacer un tema; vivo pensando en la música. Y así fui toda la vida. Hubo épocas en que me despertaba y me acostaba con la trompeta pegada a los labios. Ahora pongo horarios, tengo alumnos, llegué a moderarme. Pero no se puede dominar una pasión. A mí me da pudor contar con toda la gente que toqué, los festivales a los que asistí, los premios que gentilmente me han otorgado. Estoy más que satisfecho y me siento con energía, música e ideas para rato."


Fats Fernández, asustado por el colesterol y otros fantasmas, hace un par de años decidió dejar de ser gordo. Le queda el apodo con que lo bautizó Roy Eldridge, pero no quiere saber nada con los excesos y las comilonas.
"La etapa de la gastronomía y los buenos vinos ya la he vivido, y muy bien, durante muchos años. Me gasté los cartuchos, así que ahora soy light. Una copa de vino de vez en cuando y comida muy natural. Bajé casi 50 kilos y me siento muy bien."

Casado con Gisella Vargas "desde siempre", le gusta levantarse temprano, tomar jugo de frutas recién exprimido, salir a caminar por Barracas, visitar algún amigo pintor, al perro del taller mecánico, almorzar suave y empezar a tocar.
"No es una obligación, sino una necesidad y un compromiso. Me produce una cosa acá (señala su corazón) cuando dicen que soy el mejor. No creo en mejores ni peores. Sólo hay buenos y malos músicos. Yo me defino como honesto. El Gato Barbieri me hablaba de encontrar el camino justo y yo no sabía de qué hablaba hasta que un día, casi por arte de magia, me di cuenta de que lo estaba transitando. El camino justo son las emociones, las imágenes, la poesía y los colores que uno descubre cuando toca la trompeta de determinada forma. Es el éxtasis."
Flavia Fernández


Jazz para todos

Roberto Fats Fernández grabó siete discos. Le gusta tocar temas de sus admirados Louis Armstrong, Miles Davis, Dizzy Gillespie. Y, más acá, tangos como Naranjo en flor, Gricel y temas de Litto Nebbia.
Asegura que hace sonar su trompeta donde sea: en algún rincón de Mar del Plata, en un bar, en la avenida Callao, en un auditorio enorme, en un pub...
Si es gratis, mejor. "Todos tienen derecho a escuchar jazz. Contrariamente a lo que piensan muchos, yo opino que es para todo el mundo. Voy con mis músicos (Manuel Ochoa en piano, Jorge Armani en guitarra, Alfredo Facciolo en bajo y Daniel Hoyos en batería) a todas partes."


Fats Fernández exprés

Arte
"Me gusta la pintura con locura, pero nunca intenté pintar. Escribir también me gusta, pero sólo escribo música. Letras he hecho, ¡pero hay tantos escritores maravillosos!"

Raíces
"Toqué con músicos de la talla de Roy Eldridge, Wynton Marsalis, Dizzy Gillespie y las mejores orquestas, pero vivo en La Boca y nunca me iría. Acá hay mucha poesía, gente humilde y todos los recuerdos de mi niñez".

Rituales
"Miro alguna película, poca televisión, excepto los noticieros. Escucho música clásica, jazz, tango. Admiro a Troilo".

Dios
"Rezo con la mente en cualquier parte. Soy creyente y muy amigo de Alejandro, el párroco de San Juan Evangelista. Lo admiro porque hace mucho por La Boca, es laburador de verdad".

Fuente: Diario La Nación · BsAs · 2005





Nadie como Fats Fernández representa más cabalmente al jazz en la Argentina

Trompetista emblemático, con casi cincuenta años en los escenarios locales ("En algún momento de este año los voy a cumplir", dice), tiene una historia que lo vincula con su instrumento desde su infancia, en el barrio de La Boca.
Su historia es un ejemplo de vocación. Con pocos años, menos de seis, se ubicaba al lado de los cornetistas de cuanta banda aparecía por su barrio, un mundo de fuerte inmigración, donde la música tenía una presencia permanente.


Hizo lo que en su época se llamaba primero inferior en el colegio San Juan Evangelista de la Obra de Don Bosco, a sesenta metros del café Roma, en Olavarría y Almirante Brown, y eligió para la entrevista precisamente ese lugar, un territorio en el que juega de local.

"River nos podrá ganar, pero no tiene un trompetista así", le dice a La Nación un parroquiano que parece apreciar tanto el fútbol como el jazz. Como otros, él valora en toda su dimensión a este músico que el mismísimo Wynton Marsalis ubicó entre los diez mejores trompetistas de los años noventa, un lugar de honor para este artista fanático de Boca Juniors y de los canelones de Gisella, su compañera de toda la vida.

Desde antes de tocar

"Soy trompetista, ya lo era antes de tocar", reflexiona Roberto (tal su nombre, que nadie usa, porque todos lo llaman "Gordo", es decir, Fats) cuando hace un balance de sus comienzos. A mediados de los años 40, algunos colegios disponían de instrumentos propios, con los cuales armaban sus bandas.
"Mire -reflexiona-, tuve mucha suerte de estudiar en ese colegio, donde aprendí a tocar la corneta, pues mi vida ya era la música. A la distancia me veo como un chico que necesitaba eso, y el colegio me lo permitió".

Sensible, aunque con fuerte carácter, cuenta que su hermano, fallecido el año último, lo introdujo en la música o, quizás, en el gusto por los instrumentos.
"Él tocaba el tambor en una banda y me causaba una gran admiración verlo", cuenta, y agrega que con ocho años se había perfeccionado en imitar a una orquesta con la boca.

"Iba por la calle haciendo las partes de las trompetas, el contrabajo, los tambores, los platillos. Era mi pasatiempo", añade.
"Por aquellos años, las cooperadoras cooperaban y teníamos sesenta instrumentos, en el colegio, que nos sacaban de la calle", sentencia, y sigue con otra frase: "El maestro Bardera me enseñó música al mismo tiempo que daba los primeros pasos en la escuela, y eso me permitió desarrollarme".

A los trece comenzó la secundaria en el comercial Joaquín V. González, y su madre le regaló una corneta con pistones Cuenow. En 1952, se lanzó a tocar en grupo. Su comienzo fue con un sobrino de Piazzolla, Malatto, en el piano, y con Villarino en la batería. "Duró poco, pero representó todo un paso. Luego vendrían los American Boys, mi primer grupo en serio. En la banda estaban Alfonso Ferramosca en piano y Luis Schiaris en clarinete, y debutamos en el centro Unión de La Boca.

Por esos años me iba haciendo amigo del jazz, me acercaba a los que sabían", rememora Fats Fernández, que en los últimos años perdió una buena parte de sus kilos. Nombra, a la hora de hablar de sus estudios de trompeta, a varios: José Granata, Wilfredo Cardozo, Carlos Constantini, Rubén Barbieri (hermano del Gato) y el Cholo Rosini. De ellos, dice, tomó ciertos aspectos estilísticos que armaron su lenguaje musical.
"Escucho con detenimiento a dos trompetistas: Louis Armstrong (¡cómo no hacerlo!) y Bobby Hackett, músico blanco continuador del legado de Bix Beiderbecke y que por su elegancia resultó de enorme influencia sobre el propio Miles Davis."

"Siendo muy joven -continúa Fernández- viajé a Mendoza, a la casa de unos parientes, y escuché un disco chileno de Dizzy Gillespie. Me impresionó... Pero el verdadero descubrimiento lo hice en el Palacio de la Música de Montevideo, adonde había viajado con los Georgia Jazz Band. Allí escuché a Charlie Parker. Fue un sacudón: era el disco con arreglos de cuerdas, con Buddy Rich, Ray Brown y Stan Freeman", dice el trompetista.

Recuerda que se generó una verdadera revolución cuando Fats, ante la sorpresa de su grupo, dijo: "A Parker lo entiendo perfectamente". Fernández cuenta que era intuitivo en su aproximación a los grandes bopperos de esos años. "Tomaba la música de una manera amplia y sentía que corría con ellos. Por esa época me dio algunas excelentes lecciones de armonía el trombonista Mauricio Roll y, al poco, se armó la Old Timers Dixie Jazz Band.


Los primeros clubes

Algunos músicos de jazz atraviesan por ciertos paralelismos vivenciales. Hacia fines de los años 50, Fats trabajaba en varios grupos de jazz tradicional, pero a la noche, luego de los shows, iba al New Inn, en la zona del bajo, donde con Pichi Mazzei, Alfredo Remus, Bubby Lavecchia y el Flaco López Ruiz hacía standards en el estilo bebop de Parker.



Fats dice que el jazz moderno comenzó aquí en tres lugares: el Hot Club de Buenos Aires, el centro Amigos del Jazz y el New Inn.
"En estos lugares se desarrolló la tradición jazzística de Buenos Aires, que luego se repartió por los distintos clubes y bailes", dice este jazzman que el 7 de junio (aunque esté anotado el 10 como día de nacimiento) cumplirá 65 años.

Soltero y vecino de La Boca, lugar del que jamás se mudó, trabajaba en una banda de jazz para luego atacar las frases más expresivas de su repertorio en encuentros de amigos como los que durante meses sostuvo en el famoso Jamaica, donde el trío de Baby López Fürst, el Negro González y Néstor Astarita creaban el jazz más moderno en su concepción armónica de la ciudad, tras la apertura hecha por el quinteto de Astor Piazzolla.

"Sí, qué tiempos. Una noche entró el Gato Barbieri y se puso a tocar con el trío. Al rato se acercó y me dijo: "Me gusta cómo tocás. Sumáte". Me habían escuchado una noche en la que el Gato estaba con Lalo Schiffrin. Estuvimos con ese quinteto durante semanas, de lunes a sábado, y lo más destacable es que nunca nos pagaron. El Gato y yo tocábamos gratis", señala Fernández, y al decirlo, sonríe.

El trompetista recuerda que Barbieri había regresado de Brasil y tenía una concepción muy abierta de la música. "Tras nuestros paseos en Jamaica nos íbamos a la casa del Gato y Michelle, su esposa, nos hacía fideos. Escuchábamos jazz; en esa casa tomé conocimiento del estilo de Miles Davis, de Clifford Brown, de Sonny Rollins, de Coltrane..."

Tiempos intensos, como el estilo que va definiendo a este músico, que debió atravesar por algunos dilemas sobre su modo de interpretar. Dice que en un tiempo llegó a sentirse mal por su estilo "saxofonístico" de interpretar y que debió consultar con Oscar Alemán sobre este punto. El guitarrista sólo le respondió: "¿Y cuál es el problema? Vos tocá".

Fats Fernández es el más expresivo trompetista del circuito jazzístico. Recuerda que tras cada solo en las noches de Jamaica, el Gato le decía a González: "¡Qué feeling tiene el Gordo!" Un día, Fernández se cansó, encaró a Baby y lo interpeló: "¿Qué quiere decir feeling?"


Mientras cuenta su vida comienza a abrir lentamente el estuche donde descansa una de sus compañeras. A la cita vino acompañado por una flumpet Monnet, mitad flugellhorn, mitad trompeta, una criatura nacida en 1990 que reúne calidez y ataque. "La toqué en el primer Brass Conference de ese año y las cosas salieron tan bien que la casa me lo regaló. Una idéntica tenía Art Farmer", señala, y comienza a improvisar una melodía que llena el aire del bar y que genera de manera instantánea un silencio respetuoso.

En la calle, Fats ejerce una suerte de atracción. Se saluda con unos y otros; de pronto, aparece el padre Alejandro, uno de los sacerdotes que trabajan en el San Juan Evangelista, su escuela. En La Boca todo le es familiar, de ahí que se entiende su dificultad para aclimatarse a otras metrópolis. Ninguna lo puede cobijar como la República de La Boca, de la cual el Gordo es ciudadano ilustre.
Fuente: Diario La Nación · BsAs · 2001

4/1/08

Llegamos de los barcos · 1982

Litto Nebbia y Los Músicos del Centro




Este álbum, grabado en Buenos Aires en 1982, es el resultado de la colaboración entre Litto Nebbia y un grupo de jóvenes músicos de la ciudad de Córdoba, Argentina.
En las notas de presentación, el mismo Nebbia explica cómo se gestó este trabajo.

En Córdoba existe una numerosa agrupación de músicos jóvenes que se denomina
Los Músicos del Centro y que proviene de dos grupos anteriores llamados Mouse y Encuentro. Desde hace mucho tiempo soy amigo del más viejo de toda esta gente, Juan Carlos Ingaramo, excelente compositor que, al igual que mucha gente del interior, es desconocido masivamente.

Grabando este LP concretamos el antiguo proyecto de tener un grupo no sólo para realizar grabaciones sino para mis presentaciones en vivo. Más adelante, ustedes irán conociendo, también, trabajos compositivos de los distintos instrumentistas que forman esta agrupación, mediante producciones discográficas que realizaremos oportunamente a través de Melopea Records.





Soy de la idea de que siempre hay que vivir en constante cambio y no por la novedad que esto pueda significar, sino porque significa ir hacia adelante, arriesgarse y evolucionar. Algunas veces ir hacia adelante es ir contra la corriente, otras veces coincide que la corriente y uno van hacia adelante. La única cosa cierta es que jamás me planteo cuántos vamos para un mismo lado, sólo sé que algo me impulsa para ir hacia allí.

Quiero agradecer la eficiencia técnica y buen humor de Edgardo Rapetti, Jorge Beren y Carlos Benzimbra durante la grabación del álbum, y también a Coco, Eugenio, las Cristinas y el futuro empleado, Diego y señora y también los nenitos, Vikingo, Beto, Batata y Alejandra, que son los 12 y 1/2 argentinos que aparecen en la tapa llegando de los barcos.
Sinceramente
Litto Nebbia
Abril 1982. Buenos Aires


Llegamos de los barcos · Ficha Técnica


Como aprendí a soportar tus inseguridades
Sintetizador: Litto Nebbia
Por la evocación
El casamiento de los músicos
Saxo: Oscar Feldman
Guitarra: Mingui Ingaramo
Bajo: César Franov
Percusión: Horacio R. Guiñazú
La gloria está aquí

Ella, él y nosotros
Para los jóvenes aburridos
Sintetizador: Litto y Juan Carlos
Todos los hombres fuimos tontos alguna vez
Cuando te veas crecer
Guitarra: Litto Nebbia
Llegamos de los barcos

Todos los temas compuestos por Litto Nebbia.


Personal
Litto Nebbia: piano Steinway, guitarra española y Ovation, piánica Yamaha, sintetizadores Korg y MultiMoog, canto, coros y batería en Ella, él y nosotros.
Juan Carlos Ingaramo: piano Fender, sintetizador Roland y coros.
Mingui Ingaramo: guitarra eléctrica, coros y sintetizador de bajos en Por la evocación.
Oscar Feldman: saxo alto y soprano
César Franov: bajo eléctrico y sintetizador de bajos en Llegamos de los barcos.
Horacio Ruiz Guiñazú: batería.





Este álbum fue grabado en no más de 70 horas de los meses febrero, marzo y abril de 1982 en los estudios de 8 canales de RCA, Buenos Aires.
Arreglos: Litto Nebbia y Los Músicos del Centro.



Dirección musical: Litto Nebbia
Producido para RCA Argentina
Técnicos de grabación y mezcla: Edgardo Rapetti, Jorge Beren, Carlos Benzimbra.
Foto de tapa: Olkar Ramírez
Foto contratapa: Asher Benatar
Idea de tapa: Melopea Producciones
Arte: Luis Bálsamo
Vestuario: Cristina Reyno y Marino Mendiela